Así como existe el viejo dicho en mi país de que “el problema de Argentina es que está llena de Argentinos” ( soy Argentino y solo uso la frase como ejemplo, eh!) creo que el mayor problema de los emprendimientos gastronómicos hoy por hoy ( y quizás siempre) son los “empresarios”/(barra) “dueños”.

Quizás, gente que tiene dinero y no sabe qué hacer con él, cree que la gastronomía es una buena inversión y que simplemente deja un gran margen de ganancias. Otros tantos amantes de la cocina tienen el “sueño” de tener su propio restaurante o su propio bar. Pero SEÑORES, lamento decirles que con eso NO ALCANZA NADA MAS. Me animo a decir que en la actualidad “los bartenders” (Y  me refiero a “bartenders” QUE LO SIENTEN de verdad), tenemos que elegir a nuestros jefes y ya no “ellos a nosotros”. Un buen Barman trabaja donde SEA. En una lujosa barra americana, con speed rail y los mejores destilados e insumos, hasta en una mesa con mantel, unos pocos licores y unos buenos limones, naranjas y cerezas. Pero se hace difícil, trabajar en lugares donde insistentemente tenemos que reclamar por herramientas o donde nunca están los insumos necesarios para respetar la carta. Si el “jefe” comienza a bajar los costos, bajando la calidad y comprando productos de dudosa procedencia, los bartenders nos colocamos en una delgada línea del compromiso moral hacia nuestros clientes. Los profesionales estamos para representar a las empresas, ser la cara visible y la razón por la cual los clientes vuelven (Buen Servicio y la sonrisa como acompañante de cada copa), pero cuando debemos luchar contra las malas decisiones y la falta de compromiso hacia el cliente por parte de la gerencia (aunque se puede y cuesta) la situación se vuelve insostenible.

Estamos aquí para aprender ante todo, para mejorar cada día y en lo posible compartir y enseñar lo que sabemos, no solo con el ayudante de barra y el mesero que quiere aprender un poco mas sino también con los “jefes”. Los que quiere aprender y los que no TAMBIÉN.

El servicio lo es todo, un ambiente confortable, limpio, ordenado, sin demasiados lujos, pero tampoco con carencias, hace que los bartenders trabajemos felices. Ese humor se transmite directamente a los clientes y las copas que le servimos. El éxito de un local está muy ligado a esto. Durante años los bartenders hemos tratado de sentir que el bar es nuestro. Lo hemos cuidado y atendido como si lo fuera. Es tiempo que los empresarios, empienzen a ver el negocio como si fueran un cliente, o que se pongan en lugar del empleado que con pasión y cariño trabaja con las UÑAS. Quedamos mal nosotros y quedan mal los dueños. Pero en este caso el refrán “Si no puedes con el enemigo UNETELE” NO APLICA.

Un cursito de Gerencia de Bares, o porque no uno de Coctelería para conocer desde cerca el hermoso mundo que implica la gastronomía y la coctelería, no les vendría mal. Solo hay que diferenciar a los jefes. Si se quiere se puede” y si se quiere ahí estamos nosotros para ayudar y aportar. Pero cuando la postura es conformista y lo único que importa es la facturación a pesar de la satisfacción del cliente, a veces es mejor, guardar las cocteleras y dejar de dormir con el ENEMIGO.


3 comentarios

  1. Great blog!!
    xxxooo from Italy
    in-jwls-we-trust.blogspot.com

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  2. hay pocos profesionales de verdad en el sector...

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